La Quinta Esencia del Capital: El Espíritu de la Rentabilidad

La Quinta Esencia del Capital: El Espíritu de la Rentabilidad

En la búsqueda de comprender el corazón del capitalismo, Marx nos introduce a la quintaesencia marxista del capital, una visión que trasciende lo material para revelar su resolución ontológica. A través de la fórmula D-M-D', se muestra el espíritu de la rentabilidad operando como motor expansivo y autorregenerativo. La encarnación de este proceso revela un fundamento invisible que se multiplica en cada ciclo productivo. Al explorar estos principios, obtenemos una herramienta crítica para transformar nuestra perspectiva sobre el trabajo, la riqueza y las relaciones de poder.

La fórmula general del capital: D-M-D'

La estructura básica del capital se describe mediante la serie D-M-D', donde D inicial se convierte en D ampliado gracias a la mediación de mercancías (M). Este proceso distingue al capital de un mero ahorro pasivo: el dinero solo se convierte en capital si circula y genera un excedente.

  • Dinero inicial invertido en mercancías
  • Mercancías como medios y fuerza de trabajo
  • Dinero ampliado por plusvalía generada

En la práctica, el capitalista adquiere medios de producción y fuerza de trabajo, organiza un proceso productivo y comercializa el resultado. Sin la venta efectiva, la plusvalía permanece latente y no se incorpora al capital, demostrando la importancia del intercambio como fase de realización.

La rotación del capital implica tiempos de producción y circulación. Una circulación ágil reduce el tiempo muerto y acelera la reinversión, maximizando la tasa de ganancia. Cuando la venta se enlentece, el capital se encalla, perdiendo dinamismo y capacidad de plusvalía vía explotación laboral.

Este ciclo autorregenerativo hace del capital un monstruo animado que se auto-valoriza constantemente, impulsado por la necesidad de incrementar D en cada vuelta.

Componentes del capital: constante y variable

Para entender el origen de la plusvalía es vital distinguir entre capital constante y capital variable. El capital constante (C) está integrado por medios de producción, maquinaria y materias primas, que solo transfieren su valor al producto. En cambio, el capital variable (V) corresponde a la fuerza de trabajo, capaz de generar valor nuevo superior a su propio coste.

La magnitud de C puede aumentar si la maquinaria se hace más compleja, pero esto no crea plusvalía: solo V produce nuevo valor. Esa crear nuevo valor mediante trabajo vivo es el motor último de la rentabilidad y la fuente de las luchas económicas y políticas en el sistema capitalista.

La esencia ontológica: valor puro como fundamento

Marx advierte que la forma fenoménica del capital oculta su núcleo: un valor puro como esencia ontológica que no aparece directamente en las mercancías o el dinero. Este valor se descubre mediante un análisis dialéctico que abstrae las formas particulares.

Adoptando el «pasaje hegeliano», el capital se concibe como una unidad de múltiples determinaciones internas, donde dinero, mercancía y proceso productivo confluyen en un todo autorreflexivo. Sólo al descorrer el velo de la circulación simple se aprehende el valor como «ser fundamental».

Así, el capital no es un objeto estático, sino una relación de poder entre capital y trabajo, una fuerza social que se impone mediante la apropiación de la plusvalía extraída de la fuerza laboral.

El motor de la rentabilidad y la plusvalía explotadora

El objetivo central del capitalista es que D' supere a D. Esto solo ocurre si la fuerza de trabajo aporta más valor del que recibe en salario. De esta manera, el capital auto-valorizarse mediante plusvalía explotadora, apropiándose del trabajo no pagado.

La realización de esta plusvalía exige convertir el producto en valor de cambio y luego reinvertirlo. Un mercado saturado o una desaceleración en la demanda realmente amenazan la capacidad del capital de mantener su ritmo autorregenerativo.

Dialéctica interna y evolución histórica

En el proceso de maduración del sistema capitalista, Marx pasa de analizar la mercancía y el dinero al concepto de capital-en-general, mostrando un progreso dialéctico del valor en el tiempo. Cada fase subsume la anterior, dando lugar a nuevas contradicciones y síntesis superiores.

En manuscritos como el Grundrisse y en la quinta redacción de El Capital, se evidencian contrastes con teorías económicas convencionales, que suelen ignorar la explotación y la dinámica de la plusvalía. Keynes, por ejemplo, se centra en la preferencia por la liquidez y la eficiencia marginal, desplazando el núcleo de la relación capital-trabajo.

Relevancia práctica: comprendiendo el espíritu de la rentabilidad hoy

Conocer la quinta esencia del capital no es tarea académica aislada, sino un ejercicio empoderador que permite:

  • Analizar críticamente las dinámicas salariales y estructurales en la empresa.
  • Diseñar estrategias de organización laboral y sindical basadas en la fuerza colectiva.
  • Impulsar propuestas políticas que reequilibren el poder y limiten la extracción de plusvalía.

Este entendimiento invita a replantear nuestras acciones cotidianas: desde la negociación salarial hasta la participación en movimientos sociales, al descubrir el espíritu invisible que impulsa la acumulación y buscar formas de resistencia.

Conclusión: abrazar la quinta esencia del capital

La exploración de la esencia invisible del capital en circulación no es una abstracción, sino la clave para desenmascarar las relaciones sociales de poder y explotación. Al comprender el circuito D-M-D' y la ontología del valor, obtenemos un mapa conceptual para intervenir, cuestionar y transformar el sistema.

Más allá de la teoría, este viaje ontológico nos recuerda que solo con conocimiento profundo podemos forjar alternativas económicas y políticas que prioricen la dignidad humana por encima de la lógica del beneficio incesante.

Lincoln Marques

Sobre el Autor: Lincoln Marques

Lincoln Marques es colaborador en MundoPleno, especializado en planificación financiera, análisis económico y desarrollo de estrategias orientadas a la estabilidad financiera.